He jugado 10 horas a Dark Souls III y esto es lo que me he encontrado

Desde el momento en que rectifiqué mi fallo el año pasado al adentrarme de lleno en la saga 'Dark Souls', no he parado de contar los días hasta el momento en que se pusiera en venta 'Dark Souls III'. Conforme su directivo, Hidetaka Miyazaki, es el colofón para la saga y tras él, From Software se va a poner con otras cosas. No sabemos si este estudio japonés sostendrá su promesa. Lo que está claro es que estamos frente a un nuevo capítulo de la saga Souls, y eso nunca se puede tomar a la ligera. Nosotros ya llevamos diez horas con su versión final y las impresiones no podían ser más positivas, para nuestra alegría. Ya no nos semeja tan alcanzable (es decir, simple) como en la pasada la villa de Madrid Games Week dos mil quince, cuando lo probamos por vez primera, si bien sí se sostienen esos cambios con respecto a las 2 entregas precedentes, coqueteando en determinados conceptos con el más que aconsejable 'Bloodborne'. Diez horas dan para mucho: he matado múltiples jefes, he encendido un montón de fogatas y desbloqueado muchas sendas por todo Lothric. Y asimismo me han matado varias veces.

Rumbo hasta el Santuario de Backlink de Fuego

Ya había visto algún vídeo con gameplay, si bien he pasado olímpicamente de los últimos para no destriparme solamente. A pesar de todo, ya sabía todo cuanto iba a ocurrir en los primeros acompases de 'Dark Souls III', con esos oponentes de poca entidad a los que iba a hacer frente con mi ladrón (clase con la que repito en comparación con primer 'Dark Souls') hasta la primera fogata, donde poco después debería hacer frente al jefe Iudex Gundyr y probar que era digno. Este punto, igual que en 'Demon's Souls' y demás episodios de la saga, es esencial, pues si no lo matamos, no únicamente no vamos a poder avanzar, sino tampoco vamos a poder subir de nivel. Como afirmé, había visto un gameplay de la zona y el jefe parecía supuestamente simple. Mas me mató 3 veces. Y es que esa transformación del final, muy a lo 'Bloodborne', hace pupa. Superado ese escollo, el resto fue un camino algo corto hasta al ansiado Santuario de Link de Fuego, un sitio que no ha sufrido (todavía) las imperfecciones del primer 'Dark Souls'. Por el hecho de que 'Dark Souls III', recordemos, es su precuela y se centra en los Señores de la Ceniza. Nuestro objetivo es darles caza, como resulta lógico, pudiendo preguntar sus nombres y la zona que dirigen desde los tronos ubicados dentro del Santuario de Backlink de Fuego. Impacta bastante. Otro aspecto que queda claro estando en este Santuario es que lo usaremos de igual modo que el Sueño del Cazador de 'Bloodborne'. Va a ser nuestro punto de asamblea frecuente y ahí vamos a tener todo lo esencial a mano: una chavala para subir de nivel, otra para adquirir cosas y, de qué forma no, el muy conocido herrero del primer 'Dark Souls'. Y conforme liberemos a más gente, se van a ir cubriendo los huecos del Santuario de Link de Fuego con más cosas.

Hora de conocer mundo: el Gran Muro de Lothric

Al revés que sucedía con el primer 'Dark Souls', tras llegar al Santuario de Backlink de Fuego desbloqueamos de forma automática el teletransporte entre fogatas, lo cuál es muy de dar las gracias. Ahora bien, de entrada, 'Dark Souls III' no ofrece tanta libertad en sus primeras horas. El Gran Muro de Lothric, nuestro primer destino, va a ser en cierta manera muy lineal hasta el momento en que hagamos frente al jefe que dirige la puerta de salida al Asentamiento de no fallecidos. No es, de todas y cada una maneras, un sitio pequeño. Por si fuera poco, guarda un riesgo importante: un dragón que no va a dejar de soltar llamaradas a poco que nos aproximemos (no, no es el de la imagen superior). Sobre esto hay otro detalle que me ha encantado y que viene a remediar un tanto el defecto del primer 'Dark Souls': los contrincantes ya no son tan tontos. Si los atacamos a mucha distancia, van a venir a por nosotros. Esto no quita que prosigan siendo menos inteligentes que , al localizar otras formas de engañarlos a fin de que no pongan en serios aprietos nuestra vida. El Gran Muro de Lothric, rincón que ya había mostrado Bandai Namco en la citada feria madrileña del año pasado, es la primera prueba definitiva de 'Dark Souls III', pues no van a faltar caballeros considerablemente más curtidos que que nos van a matar en unos pocos toques. Y debo decir que en un caso así me ha desenlace más bien difícil efectuar adecuadamente los parries. Si a esto le unimos que, en un inicio, contamos con poquísimos frascos de estus, no asistí rara vez a la fogata a recargarlos… y vuelta a iniciar. Hasta el momento en que comencé a tener mayor nivel. Más cambios que quedan patentes en este capítulo: ya no hay Humanidad. En su defecto tenemos las Ascuas. Y el efecto asimismo ha alterado. Solo podemos emplear una Ascua, instante en el cuál se volverá perceptible nuestra señal de invasión como Latente (vamos a despedir una tímida aura de fuego), con lo que nos van a poder invadir otros jugadores (o bien NPC), mas asimismo vamos a poder invocar aliados. El Ascua tiene más beneficios, pues aumenta nuestro límite de PS (la vida) y asimismo la restituye al límite. Mas insistimos, solo la podemos utilizar una vez. Si nos matan, vamos a poder regresar a emplear otra Ascua. Lo mejor es que no vamos a depender de las fogatas para ello. En el primero había que cancelar obligatoriamente el estado Hueco utilizando un punto de Humanidad. Después no había inconveniente. Con el Ascua por lo menos tenemos más libertad… mas no vamos a poder utilizarla como resguarda en las batallas, que ahí la Humanidad venía realmente bien para restituir la vida una y otra vez si habíamos agotado los estus. Que a propósito, el empleo de los frascos de estus asimismo ha alterado. Ahora tenemos 2 tipos: uno para la vida y otro para los llamados computador (puntos de conjuros y habilidades; estos emplean estus de ceniza). Si nos quedan pocas reservas de estus (lo más normal al comienzo), vamos a poder recargarlas matando cierto número de contrincantes, lo cuál es un detalle digno de dar las gracias. Y si deseamos ampliar el número de frascos, va a haber que lograr algunos objetos y que el herrero nos aumente el máximo tolerado. Después vamos a poder dividirlos conforme nos plazca: más de vida o bien de computador. Debo decir que en estas diez horas de juego no he utilizado mucho las habilidades singulares de 'Dark Souls III', otra de sus novedades. Básicamente por el hecho de que hay que prescindir de otras ventajas. Por servirnos de un ejemplo, un escudo que no efectúa parries, sino activa las habilidades singulares de cada arma. O bien sencillamente desequipar el escudo para activar la habilidad del arma. Y eso que esta clase de ataques son muy, muy poderosos en ese estado, que conste. Mas por el momento no me resulta interesante (sobre todo por tener que prescindir de estus para la vida, que los computador se gastan). Si bien ahondaré en ello más adelante en el momento en que me sienta más cómodo.

Dark Souls III sienta como regresar a casa otra vez

Volviendo al Gran Muro de Lothric, su jefe me dio 2 desazones por culpa de otra de las novedades de esta entrega: el estado de congelación. Ya nos lo había enseñado From Software en diferentes vídeos. Lo mejor es que, de la misma manera que los oponentes nos pueden aplicar ese estado (con mayor velocidad si tenemos poca resistencia), podemos hacer lo mismo con armas similares. O bien si no, imbuirlas en ese estado desde el herrero, algo muy simple si tenemos los materiales. Como digo, este jefe me mató un par de veces, llegando la vencida a la tercera… Mas con ayuda. Sí, con la Ascua activa, invoqué a un fantasma Profesor para distraer al jefe y lo maté sin inconvenientes. Lo que vino después fue un guiño a la llegada a Anor Londo que no hace falta describir. El nuevo rincón al que llegué a través de un transporte muy singular me recordó mucho a 'Bloodborne'. Fijáos en la fogata de la imagen y todos y cada uno de los oponentes a su alrededor. Recuerda mucho a esa zona inicial de Yharnam, ¿verdad? Puesto que entonces se dificulta, pues ahí me llevé múltiples sorpresas, entre seres de importante tamaño con armas desmedidas, la invasión de un NPC que por poco me mata, o bien un gigantón que no paraba de lanzar lanzas, valga la redundancia, que dejaban en pañales a los caballeros de Anor Londo, del primer 'Dark Souls'. A pesar de todo, llegué hasta su jefe sin tantas complicaciones como cabría aguardar (si bien tuve una muerte imbécil probando el daño por caída; acá no podemos entregar esos saltos tan a la ligera, con lo que mucho ojo). El jefe de esta zona es otro de los que habían enseñado sus autores en múltiples ocasiones y entre los de mayor tamaño de todo 'Dark Souls III'. Lo peor de tal combate es que no vamos a estar solos, al contar con contrincantes estándar rondando la zona que pueden llegar a incordiar. La primera vez mordí el polvo cuando le quedaba prácticamente la mitad de vida. En la segunda, hubo sorpresa, pues el suelo se desmoronó y el combate ya era con distancias más reducidas. Y me mató, claro, pues no me quedaban más estus. Por suerte volví a cumplir el dicho de a la tercera, va la vencida. Ya sabía todo cuanto me aguardaba, conque cuando destruí sus puntos frágiles a fin de que derrumbara el suelo, me quedé en la entrada. Él se cayó y desde lo altó, a través de múltiples bombas incendiarias, dañé otro de sus puntos vitales. Entonces me tiré (sorprendentemente esta caída no hace daño ni tan siquiera de esta forma) y tras unos segundos, le di matarile.

Un Reino que se marcha ampliando considerablemente

Ya antes de ese tercer y terminante duelo, que conste, deseé aventurarme por esa torre del lancero gigante, y para mi sorpresa, justo tras cruzar la puerta de ese sitio, me hallé con el Caballero Cebolla (Siegward de Catarina), otro viejo conocido del primer 'Dark Souls'. Esta zona, eso sí, cuenta con un acceso limitadísimo al comienzo, pues su elevador no sube. Con lo que no podemos ir a la torre. Mas por lo menos sirve para habilitar otro acceso, el del Paseo de los Sacrificios. Un rincón regentado por monstruos, mezcla de lobos y cuervos, con mala baba. Irónicamente, bastante soportable. Proseguí explorando esa zona, ahondando más, hasta entregar con la Fortaleza del paseo y encontrarme con 2 NPC que me obsequiaron el juramento del Centinela Azul. Sobre esto hay que decir que el inventario es considerablemente más afable y práctico que en precedentes Souls, puesto que podemos mudar desde el menú cualquier juramento. Además de esto, los objetos y elementos están mejor ordenados (sobre todo en las tiendas, al dividirlos por conjuntos). Podemos pertrechar 3 armas (o bien escudos) por cada mano, además de esto, al tiempo que podemos llevar hasta 4 anillos (mas ojo, que asimismo pesan; un poco, sosegados). Lo llamativo es que todavía no he debido arreglar el equipo, en tanto que se repara al reposar en una fogata. Por el contrario, hay un límite esencial de objetos, como por servirnos de un ejemplo las flechas: el máximo está en noventa y nueve en el inventario y noventa y nueve en reserva (si gastamos del inventario al regresar al Santuario de Backlink de Fuego se restituyen utilizando las que estaban en reserva; pensad en lo que sucedía con las balas de mercurio y demás en 'Bloodborne'). Asimismo es que era bastante exagerado el límite del inventario en el primer 'Dark Souls', que podíamos tener novecientos noventa y nueve flechas de cada tipo… Veo bien esta resolución. De la Fortaleza del paseo vi poco más: el regreso de las setas, unos contrincantes con unos palos muy largos, y unos cangrejos por el agua que me semejan señalar que por