Porqué, para qué, cuándo y cómo migrar al Cloud computing

Tanto entre mis pupilos, como en las conversaciones con otros compañeros del ámbito, percibo siempre y en toda circunstancia la duda de la necesidad o bien conveniencia de migrar al Cloud. Y, efectivamente, no es algo fácil de explicar.

En muchas ocasiones se producen intensos debates sobre si es una moda, una técnica comercial de las multinacionales para “sacarnos los cuartos” o bien un camino irreprimible al que mejor no presentar una excesiva resistencia.

Por esta razón, en el presente artículo deseo resumir los orígenes, razones, procesos y peculiaridades de los diferentes caminos que voy a deber recorrer para desplegar mis aplicaciones y servicios en la Nube.

El Porqué de migrar a la nube

Tengo clarísimo -al comenzar el camino cara el Cloud- que el primordial motor para abordar los costos y sacrificios he de ser un modelo de negocio claro, donde la adopción de la Nube se signifique como un mecanismo para acrecentar la productividad. Es decir: al Cloud se marcha a hacer dinero.

No es buena idea que aborde el aprovecharme de las posibilidades de una infraestructura a la que voy a tener acceso, si el costo por su empleo no es cubierto por un aumento de beneficios o bien la optimización de los costos.

El interrogante no es porqué, verdaderamente es cúando.

Debo tener en consideración que, desplegando mis servicios en estas plataformas, me hago adjudicatario de costes que únicamente se pueden lograr en Economía a Escala. O sea, cuando se habla de adquirir millones o bien centenas de millones de servidores, no cabe duda de que el costo unitario de adquiere, mantenimiento y operación está muy bajo lo que podría lograr en el mercado general. Y esa contención de los costos, se revierte en costes de consumo del Cloud poco a poco más bajos y competitivos.

La alta disponibilidad, la escalabilidad y la resiliencia, son otras ventajas que surgen de estas plataformas mastodónticas, en donde la disponibilidad de recursos es virtualmente infinita (el límite lo pone mi nivel adquisitivo). Cubriendo las necesidades de casi la totalidad de los casos de empleo, al contar con de la capacidad de contestar cualquier servicio, infraestructura o bien aplicación que desee publicar en el Cloud, en tantas ocasiones que sea preciso para asegurar niveles conforme de servicio superiores al noventa y nueve con noventa y nueve por ciento , en cualquier zona geográfica del planeta.

Otra característica que únicamente me ofrece este género de plataformas es que la inversión en adquisición, puesta en marcha y desarrollo de mis servicios, es inferior a la que debería enfrentar en el caso de apreciar hacerlo con mi “hierro”.

Incluso, aun, cuando a medio/largo plazo los costos de instalación, administración, mantenimiento y actualización tanto del software como del hardware, puedan ser similares; en un corto plazo (menos de un par de años), la Nube es invencible en los costos de operación, comienzo nuevos servicios, o bien abordar el desarrollo (así sea imprevisible, incesante, puntual, o bien periódico).

Tampoco son trivial las inversiones asociadas para logar un acceso mundial a mis aplicaciones; lo que implica una excelente dificultad técnica y una barrera de entrada, muy frecuentemente insuperable, a nuevos mercados o bien al desarrollo empresarial. El Cloud, no obstante, es por naturaleza de campo mundial. Siendo, merced a la redundancia permanente, la plataforma idónea para publicaciones geo replicadas con acceso vía Web.

El duopolio de hecho existente (Amazon cuarenta y ocho por ciento – Azure diez por ciento ) genera el recelo de poner todos y cada uno de los huevos en exactamente la misma cesta

Finalmente, y no por esta razón menos esencial, las plataformas de Nube liberan de la creciente necesidad de capacitación, experiencia y conocimiento que se requiere para dirigir y evolucionar sistemas informáticos tan complejos como los presentes. Los tiempos del administrador para todo, han quedado atrás. Y el costo de mantener una creciente plantilla que ha de estar en capacitación permanente, no siempre y en toda circunstancia es viable a nivel económico. Por esta razón, el delegar estas responsabilidades al Cloud, con los niveles diferentes basados en los 3 tipos primordiales de “sabores” (IaaS, PaaS y Software as a Service), y el ahorro de costos asociados en personal especializado (sea de plantillas o bien externo), es otra causa de proponerme la migración de los servicios.

Para qué migrar a la nube

Si bien me repita, el propósito último de adoptar el Cloud computing es el acrecentar las ventajas de la compañía a corto y medio plazo, a través de la optimización de los costes:

Disponibilidad del servicio. La mayor parte de los negocios se apoyan de manera firme en servicios publicados en Internet y/o en aplicaciones/herramientas. En verdad, todavía demasiado pocos son absolutamente siendo conscientes de lo dependientes que somos de las Tecnologías de la Información hasta el momento en que falla algún sistema, o bien deja de estar libre. Y este es uno de los objetivos más esenciales que se procuran al irse a la Nube: la relevancia de tener mi “sistema informático” de manera permanente disponible; lo que gana en criticidad conforme el impacto que produce en el negocio toda vez que se padece una incidencia. Llegando aun, a representar el cierre de la compañía, si la interrupción es suficientemente prolongada o bien crítica.
Facilitar. Todo lo relacionado con la informática va ganando dificultad conforme la tecnología y la propia industria va aumentado su madurez (todavía es muy joven). El hardware, el software y las herramientas que se crean con esto, cada vez son más numerosas y complejas. Llegando a ser inmantenibles, insostenibles y ignotas. El término de KISS, gana en relevancia, y hacer más fácil las gestiones de los recursos TI se transforma en indispensable. De esta forma desde el propio término de Infraestructura como Servicios, hasta el Software como Servicio, el Cloud ofrece una salida para atenuar la dificultad y su desarrollo.
Seguridad. Esa es otra preocupación con la que se debe bregar desde el ambiente empresarial, por las consecuencias legales y de negocio que causan. Estamos inmersos en la metáfora de “El cañón contra el escudo”, en una auténtica guerra armamentística en el ciberespacio. Y dónde los conocimientos precisos, en renovación incesante y permanente sobre seguridad informática, están acumulados por un número limitadísimo de profesionales. Extraña es la compañía que puede tener un departamento o bien personal dedicado en exclusiva a resguardar sus sistemas de los llamado cyber-ataques. De esta manera, delegando en el Cloud conseguiré pactos de seguridad del servicio, con una fracción de la inversión que implicaría subcontratar estos trabajos a empresas externas, o bien formar mi personal.
Pago por empleo. Curiosamente el mayor costo de una infraestructura sobre la que publicar mis servicios, nos resulta tanto la adquisición, mantenimiento y evolución de exactamente la misma, si no la amortización de todas y cada una de las capacidades que no se usan y que han de ser adquiridas del mismo modo. Por servirnos de un ejemplo, capacidades de cálculo (procesadores y placas madre), memoria (RAM), y almacenaje que adquiero sobre dimensionadas, para poder aguantar picos de trabajo o bien desarrollo previsto, y que no se emplean a lo largo de largos periodos de tiempo. En Cloud se paga con lo que se utiliza. Si medro, el costo es mayor por el hecho de que estoy consumiendo más recursos para producir más negocio, mas la diferencia la marca la capacidad de reducir la escala, consumiendo menos, y dejando de abonar por aquellos recursos que ya no necesito. Siendo esto una operación con un enorme impacto en el ahorro de costos de operación.
Costos laborales. La simplificación de la plataforma sobre la que marchan las aplicaciones quiere decir que delego en la Nube la adquisición, instalación, administración, mantenimiento y evolución del hardware y el software – en dependencia del nivel de abstracción de los servicios. Lo que significa una esencial reducción de los costos laborales, al liberar algunos perfiles profesionales de estas labores. Por servirnos de un ejemplo, no precisaría tener personal de guarda por si acaso una fuente de nutrición falla.

Cuándo lanzarse a la nube

Podría decir que la mejor contestación es lo antes posible, mas realmente hay múltiples factores a tener en cuenta para comenzar el camino cara el Cloud.

La primera cosa que debo asegurar es que el sistema, infraestructura o bien aplicaciones que deseo publicar en la Nube, sea un sistema estable. O sea, es un fallo meditar que un servicio que padece fallos marcha mal o bien de forma impredecible, va a estabilizarse por irse al Cloud. No únicamente no es de este modo, sino los inconvenientes se pueden hacer todavía más complejos y bastante difíciles de solucionar, impactando de manera directa en la operatividad.

Otra cosa que debo atenuar al límite es la resistencia al cambio que toda organización va a presentar. Desde los profesionales que ven peligrar sus funciones, el usuario final que está habituado a hacer las cosas desde en su zona de confort, hasta el directivo que se resiste a que los datos salgan de bajo su mesa. Mientras que esta resistencia no deje de ser un inconveniente bloqueante, el forzar el cambio únicamente agrega peligros de descalabro.

Los grandes centros de Cloud atráen el talento y experiencia de los mejores. Hay en marcha una nueva transformación de los puestos

El equipo ha de estar formado en los procesos de migración, o bien ser acompañado por consultores con experiencia real y conocimiento profundo del Cloud de destino. El tamaño y número de servicios que ofrecen las Nubes actuales está en constante incremento, y se precisa “tenerlos por la mano” para poder tomar las resoluciones arquitectónicas, de procesos y tecnología sobre las que vamos a edificar nuestros servicios.

Asimismo las propias circunstancias del negocio me pueden señalar que es el instante del salto. De este modo podría ser rastro claro el que tenga un bloqueo en el desarrollo (eminentemente a raíz de los costos de inversión precisos); o bien estar bajo el nivel crítico de disponibilidad y resiliencia en los servicios, que pueda poder bajo riesgo la aptitud de la empresa; o bien que deba abordar complejos y costosos procesos de certificación de calidad, seguridad o bien procesos; o bien que al fin caiga en cuenta que el lugar más enclenque y también inseguro para guardar los datos es bajo mi mesa.

Si bien, en mi experiencia, prácticamente siempre y en toda circunstancia el pistoletazo de salida procede de la percepción y conocimiento, por la parte del personal técnico, de los beneficios económicas y operativas de la Nube. Transmitiendo a Dirección los beneficios en la relación servicios/costes que ofrece la plataforma.

Cómo hacerlo

En el momento en que tenga claro que el Cloud es mi destino, hay que iniciar por lo más básico: una valoración del nivel de madurez de nuestra plataforma actual para, en conjunto con negocio y tecnología, delimitar cuáles serían las aplicaciones y servicios que podríamos desplegar.

La primera clasificación, por cada una de ellas, es el ahínco que hay que efectuar, y que se podría clasificar así:

Migración. Muy orientada a IaaS, o bien máquinas virtuales, en donde despliego los servicios en un ambiente tan afín al original, que no debo efectuar prácticamente ningún cambio. Esta es la manera más fácil de irme al Cloud, mas asimismo es la que más costo por servicio aguanta.
Transformación. Así sea como Infraestructura o bien Plataforma, mis servicios van a requerir ser cambiados en mayor o bien en menor medida para ajustarse a las peculiaridades de la Nube. Un caso es tener que mudar la manera en que trabajo con los archivos, al adoptar una cuenta de almacenaje de Blob en lugar de una Carpetita en el Sistema de archivos. Esto requiere transformación a nivel de código, que va a ser aproximadamente costosa conforme con la deuda técnica con que me halle.
Reconstrucción. Hay casos en que la transformación demanda tantos cambios y tan profundos que puede ser más interesante a nivel económico y de forma práctica el reconstruir el servicio desde cero o bien prácticamente. Esto puede ocurrir si deseamos irnos a la versión PaaS o bien Software as a Service del Cloud, o bien aprovecharnos de las capacidades de los servicios serveless, o bien implantar las arquitecturas de aplicaciones Cloud más adecuadas (autobus de mensajes, cqrs, key Vault, etcétera).
Finalmente, y no menos esencial, decidir no migrar. Aquellas aplicaciones en donde el costo no compense las ventajas de la adopción del Cloud, no han de ser migradas. Como un ejemplo